LOS TRES HERMANOS Y SU COCHE

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Recuerdo que era un lunes, llovía y hacia un frío que pelaba fui a trabajar no de muy buen humor, pues estuve todo el fin de semana a las órdenes de mi mujer, primero organizando los armarios y luego el garaje de casa, por lo que llevaba una buena paliza en el cuerpo. Cogí el coche.

Al llegar a mi primer servicio, llamé al cliente por teléfono, y bajaron al portal 3 personajes. Eran 2 mujeres de unos 65 o 70 años y su hermano, de la misma edad. La verdad que no sé poner años a la gente, a partir de 50, pierdo el sentido de la edad.

Él era como el oso Yogui, pero sin sombrero, me refiero a que era enjuto de cara, con barriguita cervecera y piernas cortas y ellas una como la vieja al visillo y la otra la Blasa.

 Me dijeron que el vehículo lo tenían muy cerca en un garaje a la vuelta de la esquina. Más que un garaje era una cochera particular, totalmente desordenada y llena de polvo. Mientras caminábamos hacia el garaje iban discutiendo de sus cosas, que si esto por aquí, que si aquello por allá. Cada uno le echaba la culpa al otro de cualquier cosa.

¿Y las llaves del coche?

Una vez en el garaje, le solicito las llaves al hermano, este se toca los bolsillos y se las solicita a una de sus hermanas, esta a su vez pasa la bola y se las pide a la última. Al final se arma una trifulca de quien tenía que tener las llaves, pero nadie la tenía.

Comento que no se preocupen, que les dejo y vuelvo en otro momento una vez las encuentren. El hermano chillaba a sus dos hermanas diciéndolas

-Sois unas desordenadas, siempre me pasa lo mismo, confío en vosotras y luego perdéis las cosas.

 Ellas a coro le contestaban:

– pero como vamos a tener nosotras las llaves del coche, alma de cántaro, si no conducimos, para qué las queremos, eres tu el encargado de ellas, ese es tu coche, bueno el de papa, pero que te lo dio a ti. Tú eres el responsable.

Volví a interrumpir, pues veía que las cosa se estaba yendo de las manos y educadamente volví a ofrecerles volver en otro momento.

-De ninguna forma, no te preocupes, que el coche al ser antiguo se puede abrir con un destornillador, afirmo Yogui

¿Un destornillador?

 Dicho y hecho, cogió un destornillador plano del garaje y abrió con él el coche. Luego metió el destornillador en el contacto y lo giró para arrancarlo.

La situación era rocambolesca, las dos hermanas como dos seres espectrales miraban al hermano, que con mañana y un destornillador, giraba el contacto. Pero el coche no arrancaba.

Empezaron a discutir nuevamente,

-Si ya te lo decía yo, que con el destornillador no iba a arrancar” y él

-pues he abierto la puerta y he girado el contacto, listillas”.

Volví a ofrecerme, para volver en otro momento o que volvieran a solicitar el servicio. Pero no, él me dijo:

-Espérate un momento que busco un cacho de cable y verás como lo arranco yo, seguro que lo que está fallando es el contacto de la batería, si esto ya me ha pasado más veces.

El hombre daba vueltas por el garaje en busca del tan preciado cable. Finalmente encuentra un cable eléctrico, normal y corriente, de os que utilizamos en casa para hacer un alargador y dice.

Lo pelo y ahora lo conecto a la batería y de ahí al alternador, tu gira el destornillador y lo arrancamos en un santiamén.

Aunque las baterías de los coches son de 12v, el problema está en el amperaje, en algunos casos son de 45 amperios, y ese amperaje iba a fundir el cable endeble que había encontrado. No sé si habéis visto alguna vez unas pinzas de coche para arrancarlos, se ve que el grosor o sección del cable es muy gordo, pues pasa mucho amperaje y esto lo recalienta.

Y llegó la pensión

La más parecida a la Blasa decía.

– Te vas a quedar pegado, que es lo que menos nos importa, pero no vamos a quedar sin tu pensión, déjalo “tuercebotas” que tú no tienes estudios, a nosotras que te quedes frito nos da igual por cabezón, pero perder tu pensión sería un fastidio, pues es o único que aportas de alegría a final de mes.

Él no las hacía ni caso, a lo suyo. Se puso a pelar el cable con los dientes, con los dientes que le quedaban, pues tenía más encía que dientes. Al final, me pasa el cable y me dice:

-Hijo tú que tienes mejor dentadura, a ver si lo puedes pelar, lo digo por no ir a casa a por la caja de música que me la he dejado en el vaso de agua con el corega para que se limpie y con las prisas no me la he puesto.

Le pelé el cable, pero yo para mi interior pensaba «esto es una locura, llevo aquí más de 45 minutos viendo un partido dialéctico de tenis entre dos hermanas que hacían piña entre ellas y su hermano».

Finalmente, y tras no menos chispazos, y olor a plástico quemado, me dice Dale ahora con ganas que ya si eso sujeto yo el cable con una mano a la batería y con la otra al alternador para que arranque.

 Milagrosamente el motor empezó a girar tímidamente y el coche arranco.

Bueno, me dice él, pues ya esta y mirando a ellas les increpa, lo veis como no era difícil listillas no hay que ser ministro para saber cómo arrancar el coche, brujas más que brujas, si me tenía que haber casado con la rosa, que sí, que era fea, pero os hubiera perdido de vista.

Bueno les interrumpí, lo siento, pero me tengo que ir. Solo me preocupa una cosa y es que pasa si se me para el coche de aquí al taller en el trayecto. ¿Cómo lo arranco?

Tan tranquilamente me dicen:

Pss ni te preocupes seguro que llegas, pero sino sacas de la guantera el seguro y llamas a una grúa para que se lo lleve al taller.

Ante dicha afirmación se me levantaron las cejas y surgió la pregunta obvia. ¿Y por qué no llamamos ya a la grúa y nos quitamos de problemas?

-Pues muy fácil contesto Yogui, ¿Yo el coche hace… y mira a las hermanas 2 años?, una dice anda y 4 y la otra quizás hasta 7 años, me vuelve a mirar y dice

-Pues eso, hace tiempo que no lo ruedo y tengo miedo de que se quede el motor agarrotado por no usarlo, yo ya casi ni conduzco es más tenerlo a punto por el valor sentimental o por si surge una urgencia, así que prefiero que te lo lleves rodando para que se ajusten todas las piezas y se engrasen bien.

Me despedí de ellos para meterme en el coche, y una de las hermanas le dice.

– ¿Pero serás tacaño, no le vas a dar un algo al muchacho con lo paciente que ha sido?

Un poco más de generosidad

El hombre se echa la mano al bolsillo y saca un fajo de billetes al estilo tratante de ganado, con su goma alrededor y todo. Quita la goma toca un billete de 10 € y las dos hermanas le miran y le dicen, no, ese no agarrado, toca uno de veinte y vuelve a mirarlas para obtener su aprobación, ambas a la vez le dicen, ¡el de 50! Hombre que hace 10 años que no mueves el coche, bastante barato te sale con 50.

Yo les digo que es mucho dinero y que no hace falta, que yo tengo un sueldo por hacer este trabajo y no me tiene que dar nada.

-Me ofendes muchacho, ¿vas a despreciar el dinero de mi familia?, le había cambiado la cara y se había puesto serio.

– No, le dije es que creo que no es necesario más allá de ser mucho dinero.

Él me contesta, te pensaba dar 100, para que me dejaran en paz mis hermanas que no hacen más que meterse conmigo porque todo les parece mal, pero si iba tanteando de 10, a 20 a. y finalmente me gritan que 50, pues me ahorro 50, así que cógelo inmediatamente o no te llevas el coche y llamo a una grúa.

Salí del garaje mirando por el espejo retrovisor la estampa de los tres hermanos agarrados unos a otros y con las manitas diciéndome adiós. Que forma más buena de empezar el lunes, con una carcajada por todo lo que había vivido y 50 € en el bolsillo, que de no haberlos cogido hubiera desencadenado la 3 guerra mundial en esa casa.

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